Un importante despliegue militar en Curuzú Cuatiá: el Ejército demolerá el histórico tanque de agua del ex Batallón
El operativo especial se ejecutará el miércoles 17 de junio mediante una voladura controlada con explosivos. Las maniobras requerirán el bloqueo absoluto de calles, caminos rurales y vías del tren desde la noche previa. Detrás del inédito despliegue técnico surge un interrogante inevitable sobre el valor del patrimonio público y la alarmante costumbre nacional de destruir en lugar de restaurar.
El Comando de la Primera División de Ejército, bajo la conducción del General de Brigada César Guillermo Mander, confirmó la puesta en marcha de un operativo logístico de gran magnitud en Curuzú Cuatiá. El próximo miércoles 17 de junio, a las 11:00 horas, personal especializado procederá a la demolición completa del tanque de agua ubicado en las instalaciones del ex Batallón local, una estructura emblemática que formó parte activa del desarrollo logístico de la fuerza en la región.
El procedimiento técnico, debido a su complejidad y los años que lleva la fuerza sin realizar actividades de este tipo, contará con la participación de más de 100 efectivos militares. La detonación estará coordinada por especialistas del Batallón de Ingenieros de Monte 12 de Goya, y funcionará como una jornada de instrucción para los Cadetes del Arma de Ingenieros del Colegio Militar de la Nación, quienes viajarán especialmente acompañados por el Director General de Educación del Ejército Argentino.
Operativo de seguridad y restricciones extremas de tránsito
Para garantizar la seguridad de la población civil ante la onda expansiva y la dispersión de escombros, las autoridades militares coordinaron un riguroso esquema preventivo junto a la Policía de Corrientes, Tránsito Municipal, Bomberos Voluntarios y Trenes Argentinos Cargas.
El protocolo contempla una zona de exclusión estricta y cortes totales de circulación desde el martes 16 de junio a las 20:00 horas hasta el miércoles 17 a las 17:00 horas. Durante este periodo, quedará terminantemente prohibido el paso peatonal o vehicular en:
- El predio completo del ex Batallón.
- La calle Sarmiento en su totalidad.
- Los caminos rurales perimetrales al sector afectado.
- La vía férrea lindante, interrumpiendo el transporte de cargas.
Una reflexión necesaria: ¿Por qué destruir lo que costó tanto construir?
Más allá del impacto visual y la rigurosidad técnica que promete el espectáculo de la voladura, el evento nos obliga a detenernos y reflexionar como sociedad sobre una preocupante constante en la historia de nuestro país. Estamos frente a la eliminación definitiva de una obra de ingeniería civil e infraestructura pública que en su momento demandó una inversión millonaria del pueblo argentino.
Destruir una estructura de estas magnitudes sin antes agotar todas las instancias de reparación o refuncionalización expone una alarmante falta de mirada a largo plazo. En un contexto económico donde los recursos públicos son escasos, resulta difícil comprender por qué se opta por la demolición total en lugar de evaluar soluciones técnicas que pongan en valor el tanque para el servicio comunitario de los vecinos de Curuzú Cuatiá. Resolver un problema estructural o de mantenimiento lógicamente demandaría una fracción del dinero que costará, el día de mañana, volver a levantar un tanque de agua desde cero para abastecer a la zona.
Lamentablemente, este episodio parece encajar en esa vieja y arraigada costumbre nacional donde se destruye sin mirar atrás, borrando la historia y depreciando el esfuerzo de generaciones anteriores. Cuando el dinero de los contribuyentes no se cuida con celo y las obras públicas se consideran descartables, la sociedad entera pierde un capital invaluable. Ojalá que el estruendo de la próxima voladura sirva, al menos, para despertar la conciencia de quienes administran nuestros recursos sobre la urgencia de empezar a conservar y readaptar antes que demoler.