Bajar costos y ganar confianza, el reto para que más personas inviertan en México

2026-09-18 13:32:29 - MUNDO

La digitalización abrió las puertas del mercado de inversión a millones de personas en México. De tal manera que el siguiente desafío ya no es sólo sumar usuarios, sino competir por ellos, lo que obliga a las instituciones financieras a revisar tecnología, precios y la manera en cómo se relacionan con nuevos actores digitales.

Durante el Fintech Summit Americas 2026 y Token Americas 2026, Álvaro García Pimentel, presidente de la Asociación Mexicana de Instituciones Bursátiles (AMIB), señaló que en 2020, la industria tenía alrededor de 2.9 millones de clientes y actualmente se acerca a 50 millones entre casas de bolsa y fondos de inversión.

Dicho crecimiento impacta en la competencia. Parte de esos inversionistas puede operar en mercados fuera de México, mientras instituciones locales se enfrentan a plataformas internacionales capaces de ofrecer experiencias sencillas y costos de transacción muy bajos.

Para García Pimentel, esa presión las obliga a actuar en tres frentes: reforzar la seguridad para los inversionistas, reducir los costos operativos e invertir más en tecnología. "Hay que reducir los costos, dar confianza y seguir invirtiendo".

La transformación no apunta a una sustitución de la banca y los intermediarios tradicionales por fintech o activos digitales; los casos de uso que comienzan a consolidarse se construyen precisamente sobre la combinación de ambas infraestructuras. "No es una conversación de tradicional versus cripto; la combinación de ambos es donde están apareciendo los casos de uso reales", explicó Carlos Jiménez, de Rain, quien también participó en el evento.

Durante el panel: La nueva arquitectura financiera: banca, mercados, fintech y activos digitales en el que también participó Romy Klenquen, especialista en pagos instantáneos, se habló de que tarjetas de crédito y débito, cuentas globales, acceso a dólares aparecen entre los usos en los que la infraestructura digital comienza a conectarse con servicios financieros tradicionales.

Esto modifica el papel de los bancos. Su ventaja ya no estará en procesar transacciones, sino en funciones como custodia, regulación, gestión del riesgo y confianza. La innovación será compartida con fintech y empresas tecnológicas.

Además, "conforme las transacciones se vuelven más rápidas, baratas y accesibles, el valor tenderá a desplazarse de cobrar por mover dinero hacia desarrollar productos, servicios y experiencias que resuelvan necesidades más complejas de los clientes" añadió Klenquen.

La integración, por su parte, abre una discusión sobre el riesgo. En activos digitales y tokenización, la velocidad y la reducción de costos necesitan ir acompañadas de reglas claras sobre quién respalda los activos, cómo se custodian y qué responsabilidades tiene cada participante.

Sin esa capa de confianza, una mayor facilidad para distribuir productos financieros también puede ampliar la exposición del usuario.

La nueva competencia financiera, por tanto, no se definirá por quién tenga la tecnología más avanzada. Estará en la capacidad de combinar costos bajos y experiencias sencillas con regulación, seguridad e infraestructura capaz de conectar distintos actores.