Vacíos legales en el barro: La urgente necesidad de regular los feedlots en Corrientes
Por: Redacción La Balanza RotaEl crecimiento de los sistemas de engorde intensivo a corral (feedlots) en la provincia de Corrientes es una realidad productiva innegable. Sin embargo, este avance económico camina hoy sobre una delgada línea roja debido a la alarmante falta de un marco legal específico que proteja la salud pública, el medio ambiente y el derecho de los vecinos a consumir agua segura.El presente análisis no busca señalar culpables, sino transformarse en una herramienta técnica y un aporte de certeza para la Justicia —especialmente para los fiscales que deben investigar denuncias por contaminación ambiental— y para que tanto legisladores provinciales como concejales de nuestros municipios tengan una base firme para sancionar leyes y ordenanzas modernas.El peligro invisible: Pozos de agua y napas en riesgoA diferencia de otras provincias argentinas, Corrientes carece de una Ley Provincial de Feedlots. Actualmente, la habilitación y control se diluye en un laberinto burocrático entre el ICAA (Instituto Correntino del Agua y del Ambiente) y las normativas sanitarias generales de SENASA.Este vacío normativo deja desprotegido el recurso más crítico del suelo correntino: el agua subterránea. En el ámbito rural, cientos de familias dependen de pozos y excavaciones domésticas para su consumo diario. Un feedlot mal ubicado o sin el suelo impermeabilizado filtra toneladas de nitrógeno, fósforo y bacterias coliformes directo a las napas freáticas. Cuando el vecino toma agua de su pozo, el daño a la salud ya está hecho.El tamaño importa: Categorías por cantidad de animalesPara legislar y sancionar con justicia, la ley no puede medir a todos con la misma vara. Un productor pequeño no genera el mismo impacto ambiental que una megaestructura corporativa. Los modelos de Buenos Aires y Entre Ríos resuelven esto clasificando los feedlots en categorías estrictas según su capacidad de animales (Unidades de Engorde a Corral):El espejo de Entre Ríos (Ley 10.233): Divide los establecimientos con precisión matemática para determinar el nivel de exigencia de sus auditorías ambientales:
- Categoría I (Pequeños): Hasta 300 animales en engorde simultáneo.
- Categoría II (Medianos): Desde 301 hasta 1.000 animales.
- Categoría III (Grandes): Más de 1.000 animales en adelante. (A partir de este límite, los controles y la presentación de análisis de napas freáticas se vuelven rigurosamente semestrales).
- El espejo de Buenos Aires (Ley 14.867): Sigue una lógica similar pero segmenta con mayor foco en la escala industrial profunda:
- Categoría Pequeños: Hasta 500 cabezas de ganado.
- Categoría Medianos: De 501 a 2.000 cabezas.
- Categoría Grandes: Establecimientos con más de 2.000 animales en stock permanente, considerados de alto impacto ambiental crónico y sujetos a auditorías directas del Ministerio de Ambiente provincial.
Esta segmentación es vital para Corrientes: le permite a un fiscal identificar de inmediato la magnitud del riesgo ambiental denunciado y le otorga a los municipios la facultad de exigir mayores obras de infraestructura (como lagunas de efluentes más grandes o dobles barreras de impermeabilización) a quienes manejan miles de cabezas de ganado.¿Qué más hacen nuestros vecinos con las distancias?
- Entre Ríos: Prohíbe la instalación de feedlots a menos de 5 kilómetros (5.000 metros) de cualquier planta urbana y establece un límite de 1.000 metros respecto a escuelas rurales y viviendas aisladas. Además, obliga a mantener los corrales a más de 500 metros de arroyos.
- Buenos Aires: Delega en los municipios las distancias de exclusión mediante ordenanzas, fijando pisos que van desde los 500 hasta los 1.500 metros de resguardo para viviendas y perforaciones de agua de consumo.
El camino hacia la regulación correntinaUna futura ley provincial y sus correspondientes ordenanzas municipales en Corrientes deberían estructurarse bajo estos pilares técnicos innegociables, que hoy ya sirven como base de sospecha o prueba para cualquier fiscal interviniente:
- Zonificación por Categoría y Distancias Mínimas: Prohibición absoluta de instalar corrales en zonas bajas, valles de inundación, "bañados" o "malezales". Regular las distancias de los pozos de agua de los vecinos según el tamaño (Categoría) del feedlot.
- Impermeabilización de Suelos y Lagunas: Exigir que la base de los corrales y de las lagunas de efluentes (líquidos sucios) cuenten con capas de arcilla compactada o geomembranas que impidan físicamente la filtración hacia el subsuelo.
- Auditorías e Inspecciones Municipales: Crear la figura de la certificación periódica de correcto funcionamiento, otorgando al municipio el poder de clausura si se constata la contaminación del agua o la proliferación descontrolada de vectores (moscas y roedores).
- Límites de Carga por Bienestar Animal: Regular el espacio mínimo por cabeza (entre 10 y 15 metros cuadrados limpios por animal) para evitar el hacinamiento que acelera la producción de barro contaminante.
La producción ganadera intensiva es bienvenida y necesaria para el desarrollo de Corrientes, pero no puede crecer a costa de la salud de sus comunidades rurales. Es hora de que el Poder Legislativo provincial, los municipios y la Justicia actúen en sintonía para poner reglas claras a una actividad que hoy opera en un peligroso vacío legal.
Este artículo está optimizado para dispositivos móviles.