El embudo de Taragüí: el ranking del reparto de fondos y coparticipación a los municipios correntinos

Mientras la gobernación de Juan Pablo Valdés administra un ingreso histórico de fondos ATN enviados por la Nación, la distribución interna hacia las comunas expone las profundas asimetrías de la provincia. Un informe detallado sobre el Coeficiente de Distribución que deja a los pequeños pueblos del interior en el desierto presupuestario, frente al millonario flujo concentrado en las grandes ciudades.
Hace 1 mes Noticias Provinciales

La discusión sobre la autonomía y el federalismo fiscal no termina en las fronteras de las provincias. En Corrientes, la sintonía política entre la Casa Rosada y el gobierno provincial de Juan Pablo Valdés generó que la jurisdicción sea una de las más beneficiadas del país en el reparto de partidas discrecionales. Sin embargo, cuando esos recursos cruzan el río Paraná y deben derramarse hacia las comunas, la realidad vuelve a mostrar un embudo asfixiante. [1, 2]

El sistema de reparto interno se rige bajo los índices oficiales del Decreto provincial de Participación Impositiva. Al analizar estos porcentajes, queda expuesto el abismo que separa a las realidades municipales: las localidades más pequeñas y rurales dependen casi en su totalidad de asignaciones mínimas de subsistencia, viéndose obligadas a hacer malabares para pagar salarios básicos y mantener los servicios públicos esenciales. Por el contrario, el grueso de la masa de recursos automáticos y aportes extraordinarios es absorbido de forma masiva por los grandes nodos urbanos, profundizando las desigualdades estructurales del interior correntino. [1, 2]

El laberinto burocrático.

Las transferencias diarias automáticas por coparticipación que el Ministerio de Hacienda y Finanzas de Corrientes distribuye a los intendentes no se publican en un gráfico sencillo ni de manera mensual en tiempo real. El volumen acumulado total de giros de este primer semestre (enero a junio) superó los $5.000 millones en adelantos y aportes discrecionales a las comunas, pero el desglose exacto de cuánto se llevó cada una suele guardarse bajo siete llaves. [1, 2]
El truco del "Goteo Diario"
La coparticipación es un "goteo automático" diario. El dinero ingresa a las cuentas bancarias de los municipios según los coeficientes fijos del decreto provincial. Los intendentes conocen sus números al centavo, pero no los consolidan en balances públicos accesibles en internet, impidiendo que se pueda hacer una auditoría social clara de los montos acumulados. [1, 2]
Rendiciones de cuentas atrasadas
Para saber cuántos millones recibió y gastó un departamento como Curuzú Cuatiá o Goya, la única vía institucional es el Tribunal de Cuentas de la Provincia o los balances mensuales que los intendentes deben enviar a sus respectivos Concejos Deliberantes. En el interior, estos balances suelen presentarse con meses de retraso, dejando al periodismo siempre corriendo detrás del hecho consumado. [1]A continuación, presentamos el ranking oficial de la distribución interna de recursos de menor a mayor, estructurado de acuerdo con los coeficientes fijos que determinan los ingresos de cada comuna: [1]​1. El Polo Centralizador (Mayor Inyección de Fondos)2. Bloque de Ciudades Cabeceras y Polos Productivos (Fondos Medios-Altos)Son los departamentos que superan los 30.000 habitantes. Reciben transferencias significativas debido a sus grandes radios comerciales y ejidos urbanos.3. Bloque del Interior Intermedio (Fondos de Subsistencia)Departamentos que oscilan entre los 9.000 y 28.000 habitantes. Su recaudación propia es casi nula y dependen en más de un 90% de la coparticipación provincial para pagar sueldos municipales.4. El Margen del Presupuesto (Menores Montos Recibidos)Son los distritos con menor densidad demográfica y superficies reducidas, lo que los coloca en el último escalón de ingresos automáticos.Reflexión Editorial de La Balanza RotaEste entramado de coeficientes numéricos nos obliga a repensar, una vez más, qué tipo de provincia estamos construyendo y dónde radica la verdadera madurez ciudadana. No se trata únicamente de reclamarle con justa razón a la Nación por un reparto equitativo de los ATN o las obras públicas. El federalismo real se predica con el ejemplo puertas adentro si las capitales y las grandes comunas acumulan los recursos mientras los pequeños eslabones del interior quedan relegados, la cadena productiva provincial termina cortándose por el lado más débil. [1, 2, 3]Lograr una madurez colectiva como pueblo es entender que un ciudadano de Parada Pucheta o Guaviraví tiene el mismo derecho a contar con infraestructura hídrica, salud de calidad y estabilidad que uno que vive en Corrientes Capital o en Buenos Aires. El engranaje nacional y provincial necesita lealtad mutua. Es hora de dejar de mirar las planillas de los presupuestos como botines políticos y empezar a utilizarlas como herramientas solidarias para que cada rincón de la provincia empuje hacia el mismo rumbo de crecimiento genuino, cantando el mismo himno de desarrollo con el que todos soñamos. [1] "La paradoja de Curuzú Cuatiá": tu departamento es el gigante geográfico de Corrientes (8.911 km²), pero la coparticipación se calcula principalmente por habitantes y no por territorio. Esto significa que Curuzú recibe menos plata que Paso de los Libres o Goya, teniendo que administrar el doble de caminos rurales y escuelas de campo.
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